El sábado recién pasado me desperté compulsivamente a las 3:50am, un poco confundido por unos sueños raros, que pueden no significar nada, o bien pueden ser solamente los problemas que me atormentan y vuelven en oleadas en mi subconsciente gritando su desesperacion.
Opte por levantarme e ir al sanitario, quizá algo de agua en el rostro podría arreglar la imagen fresca de dichos pensamientos turbios, y me llene de curiosidad, como estarán mis otros vecinos pensé, a dichas horas.
Así pues, salí a la ventana a ver que acontecía, y algo peculiar llamo mi atención, vi a unas vecinas en la calle como acampando, y con curiosidad las observe bien abrigadas dado el frió que había esa madrugada, cuando algo ocurrió, algo cruzo el firmamento, si una linda estrella fugaz.
Recordé en ese instante que esa noche leí algo sobre un evento astronómico, de esos que tanto anuncian y que al final no vez nada, pues nada, que yo si logre ver algo esta vez, en total hice un conteo de 16 pequeñas luces surcando los cielos.
Irónico, no son mas que pequeños trozos de polvo cósmico intentando ingresar en nuestro planeta a gran velocidad, que al chocar contra la ionosfera se incendian y en un breve instante desaparecen esfumandose de la existencia misma.
Tan mágicas que se ven sus fugaces luces en la oscuridad y quietud del firmamento nocturno cuando no sabemos que son, que cuando te lo explican con todos los detalles dejan de ser algo magico, soñador, se vuelven algo que simplemente ya tiene explicacion.
Sin embargo, mis ojos aun así, vieron cada una de ellas con magia y alegría, como si no supiera de que se trataba, y así, a las 5:10am que regrese a mi cama, estaba tiritando de frió y con una leve torticulitis de estar viendo hacia el cielo.
Valió la pena haberme despertado cumpulsivamente? ...la respuesta es si, me sentí como cuando era niño de nuevo, como cuando quería saber como y porque ocurrían las cosas, la única diferencia radico en que ya sabia que era y porque ocurría, solamente que esta vez deje a mi corazón viajar en sus sueños.
Y así les recuerdo, que allá afuera de sus ventanas, esta la verdadera magia, no en esas diminutas pantallas luminosas que tanto nos separan de las demás personas y de la vida misma, atrevanse a salir a alimentar su imaginacion y sus ojos con la hermosura de las estrellas y la luna por la noche, con la caída del sol por la tarde, con la luz de un amanecer, atrevanse a vivir, no desperdicien esos momentos, sean libres y sean felices con lo mucho que ofrece lo poco.
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