abril 28, 2015

Desconocido conmigo mismo.

Lentamente me vuelvo cada día un desconocido inclusive conmigo mismo.
Me veo al espejo y no reconozco quien soy o quien fui.
En esta piel extraña que me rechaza y que al mismo tiempo no me permite partir.
Vislumbro transparente la transformación sin llegar a saber quien soy.
Soy un extraño y soy yo mismo, simplemente no soy nadie.
Pero ese aspecto tan familiar y dulcemente ajeno que me repudia al espejo, se burla de mi y no consigo saber si sigo siento yo o solamente un reflejo.
Si soy un fantasma o bien solo un viejo recuerdo, que busca partir y ser libre, evitando inclusive morir, o bien, dejar por completo de existir.

abril 09, 2015

Hoy será un buen día


Hoy será un buen día, me repito en voz muy baja mientras respiro profundo y despacio para calmar mi acelerado corazón, conservo los ojos bien cerrados con la falsa ilusión de que al abrirlos esto sea solo un muy mal sueño, pero al abrirlos el horror dibujado en los rostros de las personas que se ocultan detrás de vehículos y postes en los alrededores me devuelve a la realidad… como rayos deje que esto ocurriera.

Me desperté precisamente sintiéndome diferente, sabiendo que era yo mismo, pero sabiendo que algo había cambiado, y me dije antes de salir de la cama “hoy será un buen día” y de esa manera me propuse iniciar el día de la mejor manera posible.

Si tan solo ese ignorante imbécil no hubiera sido tan prepotente y abusivo, si se hubiera conformado con solo meterse en mi fila con su vehículo de forma tan abusiva.  No tenía que salir por la ventana para escupir todas esas maldiciones, no tenía que provocarme.  Quizá el verdadero problema fue haber decidido llevar ese día mi arma bajo la excusa de una revisión, quizá el problema fue saber que yo no era el mismo.

Observo como la policía se acerca cautelosamente hacia donde me encuentro sentado, reposando tranquilamente, respiro profundo y calmado, el arma sujeta en mis manos, serena, lista para vaciarse una vez más, una última vez.  No sé lo que dicen, no logro entender sus palabras, pero el que tengo al frente se mira nervioso, sé que no iré a prisión, ese no es mi lugar, no, mi lugar trasciende en la gloria, en la grandeza de este acto final.

Vuelvo a ese momento, a ese primer instante cuando tome el arma y la cargue, cuando le coloque el silenciador, sabía muy bien porque le puse el silenciador, sabía bien lo que deseaba en el fondo de mi subconsciente, pero no sabía cuán lejos llegaría, observo al policía, haciendo señales de que me tranquilice, creo que quiere hablar, yo no quiero hablar.  Recuerdo salir del vehículo, recuerdo verle los ojos abrirse y desorbitarse al ver el arma apuntando a su rostro y luego el silencioso eco de su sangre salpicando el tablero mientras se desvanecía su mirada vacía, si, ese placentero momento, después de todo, no era nadie, luego el siguiente, y el otro, todos murieron de forma tan banal, inclusive esos pobres diablos de la tienda que pensaron que detrás de ese mostrador no les pasaría nada, y esa linda pareja que corría por la acera, el rostro de él al ver que ella se desplomaba a su lado, turbado, no lograba creer lo que miraba, pero luego le siguió sus pasos, tan rápido, tan breve, tan vulgar.

Quería mas?  Sí, claro que quería más, no eran suficientes, y así continué por un largo trecho mientras mis pasos avanzaban ávidamente, deseando encontrar en mi camino más gente, y así ocurrió, todos ignorantes, todos prepotentes, todos sumergidos en su pequeño y estúpido mundo donde nada les pasaría, y allí está el policía acercándose cada vez más, sacándome de mi ensimismamiento, y allí esta, ese instante que tanto espero, mira hacia los lados y da la señal de que bajen las armas, levanto la mía y termino en el éxtasis, solo distingo en mi mirada nubosa al policía corriendo hacia mí, es todo, la gloria es finalmente mía.