Yo habito en un mundo que no existe, una realidad privada donde solo yo puedo entrar y nadie mas esta invitado, y a pesar de ello me veo inundado de llamadas a mi puerta pidiendo poder entrar.
Este lugar es frio y oscuro, aqui no hay felicidad, ni risas, solamente se encuentran mis lamentos, mi tristeza y todo mi dolor, adornando las paredes con ira, rencor y odio.
Si pides entrar aqui, te he de advertir que el idioma que aqui se habla no es legible al oido humano comun y corriente, debes prepararte antes de entrar, pues aqui habita la locura.
Y es ella quien me ayuda y apoya en cada desicion que tomo, pues es mi unica consejera y asi he de admitir a quienes quieran entrar, pero lo mas extraño radica en que una vez dentro, nadie quiera salir.
La ironia de la vida y la confusion de la igualdad, todos son meros espejos, carentes de una realidad propia, por retorcida que sea, y al ver mi mundo propio y privado, intentan en un afan sin sentido reflejar mi realidad, como adictos en las esquinas, como polillas en una luz publica.
Bienvenidos sean pues, a este reino de odio, tristeza y dolor, locura y perdicion, bienvenidos sean todos, pues de aqui no podran salir y si salen, prometo una cosa y solo una, no volveran a ser los mismos que una vez se atrevieron a entrar.