Ignacio abre los ojos repentinamente, esta
sudando bastante exaltado, son las 6am, respira profundo mientras intenta
borrar de su mente las imágenes de este sueño recurrente que ha tenido por casi
4 semanas y que le roba el aliento, frustrado decide ir a lavarse el rostro con
un poco de agua fría e intentar frenar el rápido palpitar de su corazón, está
realmente alterado… esas imágenes aun frescas, el altar, la novia… se mira en
el espejo sin verse realmente.
Durante el desayuno sigue pensando en ello,
que rayos significa todo eso, tendrá que ver con el repentino y peculiar
encuentro que tuvo con Elizabeth en aquel restaurante, aquel momento incomodo
al lado de Alexa, sigue pensando en la extraña sensación de realización que
siente en el momento de la boda, antes de quitar el velo del rostro de la novia
cuando el timbre del teléfono celular lo saca de sus pensamientos, es un chat
de Alexa que le pregunta si hoy la vera o si tiene mucho que hacer con sus
tareas de la universidad.
– Te veré hoy? O la sigues con tareas de la
U?
No sabe realmente que hacer, lleva días
evadiéndola, pues se siente avergonzado de sus sueños y no puede ocultárselo,
es malo para mentir, siempre lo ha sido, lo piensa un poco y decide responderle:
– vamos al cine hoy, estoy arto de la U
De una manera un tanto impulsiva y recibe
como respuesta un OK acompañado de varios juegos de símbolos que representan
felicidad en el mundo de los chats.
Ignacio se queda observando su teléfono, el
mensaje, sin estar observando realmente, vuelve a revivir su sueño, es el día
de su boda, está feliz, realmente muy feliz, se casara al fin con Alexa y está
seguro de que es lo que más desea su corazón, la iglesia esta hermosamente
decorada, los invitados ocupan sus lugares en las bancas impacientes, el está
al lado del altar aguardando el momento, regresa a la realidad y termina su
café, decide dejar de pensar en ello, lleva demasiado tiempo rememorando, y
volviendo a soñar lo mismo, que comienza tan bien y termina tan mal.
Ya es media tarde y es hora de ir por su
pequeña, es hora de cumplir con su cita impulsiva, un tanto nervioso y
emocionado, va extrañamente arreglado de forma casual, inclusive se puede decir
que se ve muy bien, al tocar a la puerta le sale a recibir Alexa, quien está
muy bonita ese día especialmente, Ignacio la ve, le sonríe y la besa, ella por
su lado está sorprendida, jamás lo ha visto así y no da crédito a lo que ven
sus ojos
– guaauuu, ojala no me lo roben.
Dice en tono de broma pero un tanto en
serio, El solamente sonríe, responde:
– Nos vamos ya?
Acto seguido se van en dirección al cine,
durante el camino hablan de todo un poco, los estudios, el trabajo, las tareas,
a Ignacio le alegra que el también tenga tareas, así no se siente en una
situación tan incómoda por la diferencia de edades, procurando no caer en
cuenta de que las tareas de Alexa son muy diferentes a las de él; ya en el cine
se deciden por ver una película de acción, a Ignacio realmente le esta gustando
la película e intenta concentrarse en ella para no pensar más idioteces, pero
no está dando muy buenos resultados, cuando Alexa le toma de la mano y recuesta
su cabeza en su hombro, cosa que lo saca de sus pensamientos, la observa y le
da un beso en la frente, luego otro, luego va a su boca y la besa, la ve a los
ojos, se siente feliz de tenerla a su lado y terminan de ver la película.
Al salir de la sala de proyección Alexa le
pide a Ignacio algo extraño.
– Podríamos apurarnos… quiero comer algo –
dice de forma un poco rara, cosa a la que Ignacio decide no prestarle mucha
atención y salen de allí a toda prisa, conforme la multitud se los permite.
– Y que vamos a comer hoy? – pregunta.
– No se cualquier cosa, y si mejor vamos a
otro lado?
Ya contrariado decide preguntar – Ale te
sientes bien?
– Si
si, solo que no se, creo que vi a alguien a quien no quiero ver – miente pero
Ignacio decide no hacer más preguntas, se siente muy bien como para complicarse
más, por primera vez en mucho tiempo ha logrado sacar de su cabeza ese sueño. Durante la cena Alexa se decide a dar sus críticas
sobre la película vista, ya que sabe que es de agrado de Ignacio ese tipo de
charlas y así disfrutan su velada, entre “esto estuvo bueno” y “aquello pudo
mejorar” con muchas risas de por medio, a Ignacio realmente le está gustando
mucho la compañía de Alexa, pero hay algo en su mente que le hace sentir
culpable, hay algo que le hace sentirse incomodo a su lado y que no logra ni
quiere comprender.
Más tarde a su regreso a casa, Ignacio
siente curiosidad, antes de dejar partir a la pequeña en la puerta del
apartamento insiste.
– Me vas a contar que paso allá en la
salida del cine?
– No es nada – responde escuetamente sin
saber realmente que responder, algo nerviosa.
– Es que creí ver a Verónica, la recuerdas?
– Si claro que la recuerdo.
– Pues a ella, creí verla allí y no quise
quedarme esperando a ver si quería algo, fue solo eso.
Con lo que Ignacio queda bastante conforme,
el mismo no desea ver a esa niña, no después del lio en que se vio metido, a
pesar de que gracias a ella, se siente por primera vez en mucho tiempo, un poco
menos solo de lo habitual, alcanza a escuchar ruidos detrás de la puerta, sabe
que es tiempo de retirarse, en pocas horas será lunes y el deberá ir al trabajo
y Alexa al colegio, la coge en un abrazo y la besa profundamente, entregándose
el mismo en totalidad
– Adiós Ale, te quiero mucho, mucho,
mucho.
Le dice en el oído y se retira con una
sonrisa mientras se dirige a su apartamento, sin sospechar que despertara en
pocas horas nuevamente exaltado con el extraño sueño que no consigue resolver o
descifrar.
Alexa se encuentra en el colegio, sentada a
la sombra del árbol aquel donde cualquier cosa puede ocurrir, esperando su cita
casi habitual de la hora de merienda, esta callada, pensativa, y Sylvia lo
detecta desde que se ha ido acercando, percata que ni siquiera le ha visto
llegar.
– Hola Ale, todo bien? – pregunta sin saber
realmente que significa el rostro de la niña.
– Hola miss Sylvia, si todo bien, o bueno
eso creo, será posible que yo me este complicando la vida más de la cuenta?
– No entiendo a que te refieres? – logra
preguntar realmente contrariada – que pasa?... quieres contarme?
– Ayer fuimos al cine con Ignacio –
responde con un poco de mejor humor.
– Que bien, y que vieron?
– Nada que me gustara mucho, una película
de esas de peleas, pero fue bonito salir otra vez con él, después de tanto
tiempo – cambiando de semblante nuevamente, retornando al punto reflexivo en el
que se encontraba cuando la maestra le encontró.
– Paso algo malo?
– No sé, vi a alguien allí, cuando
estábamos por salir del cine – captando toda la atención de la maestra –
recuerda Miss que le comente hace algunos días ya, de esa mujer extraña que fue
a saludarnos y que no me agrado para nada?
– Claro que recuerdo hija, no se llama
Elizabeth?
– Si es ella, pues estoy segura que estaba
allí en el cine, y se nos quedo viendo de una forma extraña, no me agrada y
pues es eso, no sé ni que hacer o pensar, me siento realmente contrariada,
aconséjeme Miss, lo ignoro, lo afronto… que debo hacer?
– Ay hija, mira si Ignacio ni le ha
prestado atención te diría que no pongas mucho asunto en ello, pero si quieres
sentirte un poco más tranquila deberías hablarlo con él, y ver que represento
ella en su vida, ya que por lo que me comentaste, en aquella ocasión parece
haber cierta historia por allí según tus sospechas, entonces para sentirte más
segura, lo mejor sería hablarlo con él y terminar con ello tus dudas y
preocupaciones.
– Gracias Miss, lo hare, realmente no me
agrada esa mujer – ocultando aun el hecho de que a Alexa, Elizabeth le parece
intrigante por su parecido físico con ella, es algo que no ha querido
exteriorizar, no aun, el momento aun no ha llegado.
Y así han pasado ya, cuatro días de la
semana, es viernes, entre una Alexa que esta sumergida en sus pensamientos y
escudándose detrás de sus tareas, un poco conforme con el hecho de que Ignacio
no la busque con persistencia ya que teme afrontar sus miedos y un Ignacio que
se esconde de sí mismo, por vergüenza a sus extraños sueños recurrentes, que lo
llenan de culpa y que no consigue eliminar.
Evadiéndose unos a otros, y de sí mismos, evadiendo su propia vergüenza
que los hace sentir incómodos al estar cerca uno del otro, es hora de almuerzo
e Ignacio está completamente ido en sus pensamientos sin conseguir tragar un
solo bocado de su almuerzo, ha sido una semana de trabajo realmente difícil,
pero no es el cansancio lo que lo tiene meditando, ni el esfuerzo extra que ha
requerido de él estas actividades que ha venido desempeñando, es ese sueño, que
lo tiene completamente abatido, desesperado, cansado, arto; sigue en ello
cuando logra percatar que le hablan, es Lucia quien le sonríe.
– Hey, aquí tierra a Ignacio, tierra a
Ignacio, todo bien por allí?
– Si, se puede decir que sí. – sonríe.
– Que tienes? Te noto un poco muy
distraído.
– Nada, es que ha sido una semana difícil.
– Nnaahhh no me vengas con eso, que eso no
es lo que tienes.
Se siente vulnerable, esta mujer es capaz
de desarmarlo en un segundo, de dejarlo despojado de su escudo protector y
dejarlo completamente desnudo a la intemperie, no sabe que responder obviamente
acorralado y sin salida.
– Es difícil de explicar… - responde no de muy buena gana.
– A ver qué es tan difícil de explicar,
tiene que ver con tu novia verdad?
Ignacio esta boquiabierto, es como si Lucia
pudiera leer en su cabeza tan solo con verlo, se sonroja pues siente vergüenza
de sí mismo y de su vulnerabilidad, piensa para sí, porque no me abre fijado en
esta mujer, creo que me iría bastante bien con ella.
– Es que veras, he tenido un extraño sueño
últimamente, tiene que ver con ella, nos… nos estamos casando… y pues…
– hahahahahahaha tu casándote? Eso no lo creí
posible ni en tus sueños hahahahaha – ríe fuerte y desinibidamente. Ignacio por
su parte, ofendido y algo molesto solo responde.
– Me vas a ayudar o solo te piensas burlar
de mi?
– Lo siento, perdón, ya, ya estoy seria.
– Mira pues, la cosa es que estamos
casándonos, todos están esperando en la iglesia, la veo entrar, decimos
nuestros votos y… de pronto todo se desvanece, la gente no está, estoy… solo,
no hay nadie conocido en la iglesia, todos me observan extrañados, y pues… es eso,
básicamente, que no logro descifrar el origen de ese sueño. – Ocultando para
sí, el verdadero desenlace de ese sueño.
– mmm interesante. Y no será que le temes al compromiso?
– Sera? – responde Ignacio.
– No sé, digo yo, tal vez te sientes
obligado, y ustedes los hombres son así, si es compromiso, ustedes salen
corriendo como conejitos en la pradera.
– Pues podría ser fíjate. – responde
pensando “aquí me voy librando”.
– A ti lo que realmente te hace falta es
una tu noche de cervezas, así bien frías para liberar esa tención.
Oh rayos, en lo que me estoy metiendo
vuelve a pensar.
– No creo, fíjate que estoy bien así,
siempre gracias.
– Nada que gracias, vamos hoy a la salida,
nada de ir a ver a la noviecita como que fuera quinceañera. – Le responde Lucia
sin saber que realmente Alexa tiene 15 años, es algo que en el trabajo de
Ignacio aun es un secreto.
– Es que veras, mañana tengo clases y no
puedo llegar desvelado y con toda la planta de parranda…
– Nada de hacerse la gallina, vamos dije.
Ignacio no sabe en qué tipo de lio puede
estarse metiendo, hasta el momento la imagen que tienen los padres de Alexa es
muy buena, y teme echarla por la borda llegando en estado de ebriedad y a altas
horas de la noche a la casa y muy probablemente haciendo algo de escándalo,
pues con las copas pierde un poco el control de sus actos.
– Yo digo que mejor no, otro día tal vez,
lo planificamos bien y…
– Nada dije, vamos, a la salida te vengo a
buscar.
Lo piensa mientras termina su almuerzo, “y
ahora que hago”, piensa que excusa puede poner o si será necesario poner una, y
así, continua su tarde de labores como una pequeña parodia personal, entre
comenzar a escribir una excusa por chat, ver el número de teléfono de la pequeña
para llamarla y contarle, y volver nuevamente, a dejar el teléfono por un lado
frustrado consigo mismo, sin saber realmente que hacer, hasta que llega la hora
de la verdad, la hora de salida y se decide por la última opción en su lista,
no decir nada y esperar que logre mantener el control de las acciones que le
esperan.
– Bueno, bueno, bueno, ya es hora, ya nos
vamos. – Es Lucia, quien ha venido a buscarle.
– Esta bien, y a dónde iremos?
– No sé, vamos aquí cerca digo yo? Así nos
vamos en un carro y volvemos después a la oficina y cada quien se va ya en su
carro para no hacer tanto relajo, te parece?
– Si, me parece bien.
Es cerca de las 10:30 de la noche, la hora
en la que el ambiente está en su mejor apogeo de aglomeración en la discoteca
bar donde se encuentran, la gente ríe a carcajadas ya bastante ebria, mientras
otros tantos están bailando muy alegremente con la estridente música que impera
en el plantel, cuando unos ojos captan la mirada de Ignacio, unos ojos que lo
han estado observando casi toda la noche desde la distancia, a la vez con
descaro y a la vez a escondidas.
Ignacio por su parte, no da crédito a lo que está por
ocurrir, ha estado tanto tiempo allí y no le había visto, no puede ni continuar
con su cerveza al percatarse de ello, y dé repente su mundo se viene abajo,
está caminando hacia él, es Elizabeth y camina con decisión.
– Hola Ignacio, como estas?, realmente que sorpresa
verte aquí, como estas?
– Si, que sorpresa, yo también me alegro de
verte, pues bien y tú?
Responde muy sonriente, dejando al
descubierto que está realmente emocionado por los acontecimientos y todos en el
grupo lo notan, después de una breve y cordial presentación continúan bebiendo
y conversando, cuando al cabo de unos 45 minutos ocurre.
– Pues puedo llevármelo prestado a bailar?
– pregunta Elizabeth al grupo muy sonriente.
Quienes con ademanes un tanto exagerados y
bromas le indican que no hay problema, mientras hacen varias bromas pesadas al
ver como se aleja la pareja al área de baile.
Han pasado ya un par de horas entre baile,
copas y risas, Ignacio y Elizabeth están en la barra conversando, cuando Lucia
se acerca a donde están ambos tomando una cerveza y le dice a Ignacio.
– Vos, nosotros ya nos vamos, ya es media
noche y ya estamos algo cansados, vienes? – señalando al grupo cerca de la
entrada de la discoteca.
Ignacio está suficientemente ebrio para no
saber que está haciendo a cabalidad y obviamente no se ha percatado de lo que
Lucia esta viendo, y envalentonado lo piensa brevemente, solo responde.
– Dale, vete tranquila, yo me quedo, está
cerca la oficina de todos modos, llego caminando por mi carro, vete tranquila a
descansar.
– Va, allí tienes cuidado. – le dice al
oído al despedirse con un beso a la mejilla y una mirada seria directo a los ojos
de Ignacio.
Mientras que solo pone cara de exageras y así,
continúa conversando alegremente con Elizabeth, entre charla y copas ha pasado
algún tiempo ya, y al cabo de un rato algo viene a su mente, un recuerdo y
decide revisar su teléfono celular, y ver si hay algún mensaje no leído y ve
que ya es casi la 1:15 de la mañana.
– Mira ya es bastante tarde, está muy
bonita nuestra charla, pero mañana tengo compromisos y no dormiré casi nada,
creo que mejor me voy yendo. – dice de la mejor manera que puede.
– Esta bien, me darías aventón?, veras, no
traje mi carro y pues mis amigos ya se fueron por lo que alcanzo a ver... –
dice Elizabeth fingiendo sorpresa.
– Claro vamos por mi carro, está aquí
cerca. – Ignacio ha caído en la trampa.
Van caminando por las calles viendo gente
que ha perdido por completo los estribos por el exceso de copas, otros
peleando, algunos otros ya tomando camino para sus hogares, cuando Elizabeth se
detiene sin ningún aviso, Ignacio se detiene y voltea a ver qué ocurre, ella
está allí solamente de pie observándolo.
– Te pasa algo – pregunta acercándose.
Elizabeth lo toma de las mejillas y lo
besa, mientras que Ignacio solo se entrega al beso, no sabe que está haciendo,
no está seguro de lo que ocurre o de si realmente lo está disfrutando, algo en
su interior le grita que se detenga, pero no hace nada al respecto. Al cabo de unos segundos continúan la marcha
hacia el edificio donde se encuentra el vehículo.
Ella lo toma de la mano esta vez, se vuelve
a detener, Ignacio solamente la besa sin que ella lo pida o insinué, y
continúan con la marcha, esto ocurre al menos dos veces más hasta que alcanzan
a llegar al parqueo, Ignacio saluda al guardia quien solo devuelve el saludo
mientras les ve pasar, al llegar al vehículo, se besan intensamente, están a
punto de perder el control, Ignacio decide detenerse quitando la alarma del
vehículo para indicar de esta manera que será mejor abordar, Elizabeth por su
lado piensa que está muy cerca de su cometido, pero al mismo tiempo todo se
puede estropear.
Ignacio va conduciendo sin saber realmente
hacia donde se dirige, al cabo de un rato un semáforo en rojo le hace entrar en
cuenta de ello y decide preguntar.
– Bueno y hacia donde te llevo?
Elizabeth sabe que es el momento, es todo o
nada, se acomoda de tal forma que no sea muy incomodo besar a Ignacio, quien
recibe el beso acalorado de muy buena manera, Elizabeth toma sus manos y las
lleva a su cuerpo, acto que le hace perder por completo el control a Ignacio,
quien recorre con avidez el cuerpo de esta mujer que ha amado desde toda la
vida, quien le dice con aliento entre cortado.
– Vamos a tu depa?
Ignacio lo piensa, es muy arriesgado, pero está
demasiado excitado, decide en un instante seguir sus impulsos, cruza en esa
intersección y se dirige a toda prisa a su departamento, al llegar y bajarse a
abrir los portones del complejo, Elizabeth se baja también para ayudarle, el
solo le dice.
– Ve a las escaleras yo te alcanzo. –
procurando con ello evitar alguna mirada indiscreta.
Alexa ha tenido un sueño intranquilo, sabe
que Ignacio aun no llega y ha estado al pendiente del teléfono ante cualquier
cosa, cuando un ruido la despierta por completo, se levanta impulsivamente y
sale a ver por la ventana de la sala, le ve terminando de cerrar el portón y
aplicando el seguro al vehículo, sabe que no puede salir a saludarle, pero
decide enviarle un mensaje de texto para ver como esta, pero nunca recibe una
respuesta, la tecnología le ha traicionado.
Elizabeth está de pie al final de las
gradas en el segundo nivel, aguardando, cuando Ignacio llega a su lado, se
besan, se dirige a su departamento e ingresan en el mientras se besan
acaloradamente, solamente cierran la puerta del departamento mientras todos
simplemente ignoran lo que allí acontece.
A la mañana siguiente Elizabeth despierta,
esta acostada al lado de Ignacio, quien duerme plácidamente, decide levantarse
sin hacer mucho ruido, se viste y vuelve a ver a Ignacio que continua durmiendo
sin darse cuenta de nada, dentro del cuarto de baño decide llamar un taxi, el
cual en pocos minutos llega al complejo habitacional, sale para tomar sus
últimas pertenencias de la habitación, le observa dormir, sonríe y decide
marcharse.
Al llegar al primer nivel se encuentra cara
a cara con Alexa, quien la observa con una mirada de odio y asombro, Elizabeth
opta por desviar la mirada.
– Que haces aquí? – pregunta la pequeña con
toda la furia que puede.
– Yo, Yo lo siento mucho. – alcanza a decir
y se marcha.
Los ojos de Alexa están llenos de lágrimas,
sabe bien lo que ha ocurrido, voltea a ver hacia el departamento de Ignacio
mientras que las lágrimas recorren ya todo su rostro, ingresa lo más rápido que
puede en el departamento y se dirige a su habitación para llorar
desconsoladamente, su corazón está hecho pedazos, sus padres no saben que ha
pasado, al cabo de un rato logra explicar lo ha ocurrido, mientras sus padres
no saben realmente que hacer, es lo que tanto habían esperado y al mismo tiempo
no pueden soportar el dolor de su pequeña hija, nunca imaginaron cuan duro es
el primer rompimiento visto desde el otro lado del espejo.
– Hija linda, sabes que estamos aquí para
ti y ese imbécil no se acercara a ti jamás, si es lo que quieres. – dice su
padre furioso y frustrado.
– Gracias papi, y si, no quiero volver a
verlo jamás en mi vida. – dice entre sollozos y lagrimas.
Ignacio despierta con un intenso dolor de
cabeza, no ve a Elizabeth por ningún lugar, ni ve rastros de ella, mas allá del
aroma de su perfume que aun impregna las sabanas en su cama, se pregunta qué ha
hecho, mientras rememora los besos, las caricias, lleva sus manos a su rostro,
lo sabe muy bien, sabe que ha sido débil, que ha cometido un gran error, pero
la negación es su refugio, mira su teléfono para ver la hora, y un icono de
mensaje le hiela el cuerpo entero, decide abrirlo.
– Hola, todo bien? Ya es tarde? Que haces?
Es de Alexa, tiene hora de recepción de las
3am, le duele aun más la cabeza, demasiado como para pensar con coherencia.
Acaso me vio entrar? Se pregunta, sin querer aceptar la
respuesta, mientras piensa si habrá visto a Elizabeth con el, sus pensamientos
son un mar revuelto y embravecido, pero sin embargo decide ducharse y tomar un
café para mejorar el malestar, es tarde ya para ir a clases, pero intenta en un
acto desesperado ir hacia allá y quizá, lejos de todo pensar con claridad que
hacer.
Se arregla a toda prisa, mira la
habitación, aun percibe el perfume, leve, sutil, pero aun presente y decide
partir, al descender las gradas, ya en el parqueo ve a Alexa en la puerta del
condominio, ella está cerrando los portones, va de salida, sus padres aguardan
en el vehículo afuera, la madre se baja
para indicarle que entre al vehículo, con un ademan le indica que está bien y
que le dé un momento, se acerca a Ignacio.
– No respondiste mi mensaje verdad?
Ignacio está profundamente avergonzado,
paralizado, sin saber que responder, tiene la garganta seca y siente como un
frio recorre todo su cuerpo, solamente
guarda silencio y escucha a la niña.
– No quiero volver a verte en mi vida, me
oyes. – Ignacio esta atónito, avergonzado, furioso consigo mismo, y al mismo
tiempo triste.
– Nunca te atrevas a volver a buscarme o
acercarte a mí, cree que mis padres se encargaran de que te arrepientas de
ello.
Cierra de un tajo la conversación con
Ignacio dándose la vuelta para marcharse, ya en la puerta se le queda viendo,
tan solo un instante titubea, pero se decide.
– Una última cosa, solamente dime el por
qué?
– Acaso yo te recordaba a ella y por eso te
metiste conmigo?
– Jamás sentiste nada por mi verdad?
Ignacio solamente guarda silencio ante la
ola de preguntas, sabe la respuesta a todas, pero se niega a aceptarlas
públicamente, el mismo no quiere que sea cierto lo que ya es por de mas obvio.
– Tu silencio me lo dice todo, Yo te ame
Ignacio, realmente te ame, y si en algún momento sentiste algo por mí, te pido
que no vuelvas a buscarme, no pido mas.
Acto tras cual cierra el portón y se marcha
con sus padres, dejando a Ignacio en medio del aparcamiento, solo, avergonzado,
furioso, arrepentido de sus acciones, de su cobardía, ya no desea salir a
ningún lugar, regresa a su departamento, sentado en la sala siente la necesidad
de hablar con Elizabeth, está desesperado, no sabe qué hacer, no desea verse
solo una vez más, pero más importante, está muy molesto con ella, realmente se
está odiando a sí mismo por ser tan idiota de haber caído en sus manos, de no
haberse dado cuenta, de haber caído en su trampa que tan fácilmente elaboro,
sabe que Ella odio verle al lado de la pequeña y que se cobro venganza por ello,
una de muy mal gusto.
Pero tiene un problema, no la tiene en sus
contactos, no hay manera de que el pueda hablar con ella, es ella quien deberá
acercarse a él, si es que lo hace, para aclarar las cosas, está realmente
frustrado y furioso, cuando un mensaje de texto llega a su teléfono celular.
– Don Ignacio, le saluda la madre de Alexa,
si sabe lo que le conviene, por favor márchese y déjenos en paz.
Ignacio solo responde – está bien, pero lo
hare solo si Ale es lo que desea. – En un acto desesperado por tratar de
enmendar las cosas, por saber realmente si aun tiene una oportunidad de
hacerlo.
– Ignacio, lo deseamos todos, váyase y
continuemos nuestra vida como antes, como amigos y
todos felices.
Alexa va en el vehículo sin estar allí, las
lagrimas aun recorren sus mejillas mientras su mirada perdida hacia el exterior
por la ventana no ven el camino, solo ven las cosas pasar sin saber realmente
en qué dirección ver.
– Hija linda, no llores mas, no vale la
pena.
Dice su madre tratando de dar consuelo al
corazón de su pequeña, con lo que la pequeña seca sus lagrimas e imprime una
risa forzada en su rostro, respira profundamente y se da consuelo a sí misma,
no sabe cuando olvidara lo que le hizo Ignacio, su traición, tampoco sabe
cuando lograra sacarlo de su corazón, sabe que aun lo quiere, pero no sabe si
podrá perdonarlo y volver con él, aun no.
A Ignacio le da mil vueltas el mundo en su
pequeña sala, sabe muy bien que desea hacer, e impulsivamente toma una
decisión, decide empacar lo mas rápido que puede, realiza una llamada e intercambia
unas pocas palabras, toma sus viejas maletas con las que decidió realizar su
mudanza a ese departamento, toma lo más importante que necesitara mientras se
establece nuevamente, en otro lugar, donde nadie le conozca.
Ignacio se marcha del complejo, está
escapando nuevamente, teme afrontar sus miedos, vuelve con sus padres, quienes
lo reciben con una mezcla de tristeza y alegría, El les relata todo lo
acontecido, sin entrar en detalles demasiado gráficos y le aconsejan que ha
hecho bien al regresar con ellos, y que deje en sus manos todo lo referente a
la devolución del departamento, entre su padre y sus hermanas sacaran todas sus
cosas, para que el no tenga que llegar allá nuevamente y evitar con ello alguna
confrontación innecesaria.
En un lapso de tres horas, desalojan el
departamento, mientras los vecinos observan a escondidas desde las ventanas,
preguntándose qué ocurre, y como siempre deciden callar.
Alexa regresa con su familia tarde en la
noche, e ingresan a su apartamento, mientras ella solamente observa desde el
vehículo en dirección al departamento de Ignacio, suspira con tristeza y decide
entrar a su hogar, ignora que todo ha terminado definitivamente para ellos.
A la mañana siguiente la pequeña decide que
quiere afrontar la situación, como siempre le dice su amiga y maestra Sylvia,
le escribe un mensaje de texto, pero no obtiene respuesta, el mensaje no
consigue salir del teléfono, decide ir a buscar a Ignacio en contra de la
voluntad de sus padres, toca a la puerta y no obtiene respuesta, ve algo
extraño, las cortinas no son las habituales, al regresarse siente que algo no
está bien, pero nada puede hacer, piensa para sí – debe haber salido para no
cruzarse en mi camino, ya volverá y hablaremos – mientras ignora que Ignacio la
tarde anterior cancelo su contrato telefónico y ha cambiado de numero.
Decide escribirle a Sylvia en cambio, para
conversar, después de un par de mensajes de texto, Alexa ingresa a su hogar.
– papi, mira viene miss Sylvia para acá,
puedo hablar con ella?
Pregunta, a lo que su padre accede. Sylvia llega una hora más tarde, después de
un par de llamadas para ubicar el lugar, le recibe Alexa con lagrimas en los
ojos y un fuerte abrazo, ingresan en la habitación de la pequeña para conversar
y le cuenta todo lo que ha pasado.
– hija, yo se que duele, pero ese tipo no
te merece.
– si fue capaz de hacerte eso, es un
desgraciado.
– porque no me habías comentado eso de que
esa mujer se parecía a ti?
– eso es muy malo sabes.
– a ese tipo podríamos meterlo preso por
hacer eso, digo, si es lo que tu deseas.
– no miss, no lo deseo, quizá cuando recién
ocurrió sí, pero ahorita no, realmente deseo verlo y saber si tan siquiera un
poquito el me quiso como soy y no pensando que era ella, me entiende miss?
Y así, al cabo de dos horas terminan su
charla, entre mil consejos que Alexa sabe bien que no acatara si tiene la
oportunidad de conversar con Ignacio.
Mientras tanto pasa la semana, como si nada ocurriera, como si nada
hubiera ocurrido jamás, al llegar nuevamente el sábado, la pequeña está
desesperada, sale sin el consentimiento de sus padres, sube las gradas, va
decidida, toca varias veces la puerta del departamento, sin obtener ninguna
respuesta, algo en su interior le dice que es por de mas que lo haga, en el
fondo está aceptando que todo se termino.
Su madre le grita desde abajo que regrese,
decide acatar la orden y baja, ve que sus padres van de salida, van a realizar
las compras para la semana.
– puedo irme con ustedes?
Pregunta, mas por el hecho que desea salir
y respirar aire, que por otra cosa, siente su corazón oprimido, siente desesperación,
sus padres acceden. Decide ir a abrir
los portones y se encuentra cara a cara con Elizabeth, parada allí mismo,
tocando el timbre.
Se observan, Elizabeth esta avergonzada
ante la mirada de desprecio, odio y desesperación que le devuelve una niña.
– Vienes a buscar a Ignacio verdad? –
pregunta. Elizabeth por su lado apenada
solo hace un gesto afirmativo.
– Pues pasa, sabes bien cuál es su puerta,
tal vez a ti si te atiende. – le dice de una manera tosca.
Acto seguido aborda el vehículo de sus
padres y se marchan, dejando a la mujer parada en medio del aparcadero, se
decide, sube las gradas y toca a la puerta, no obtiene respuesta, toca
nuevamente, y otra vez más, al cuarto intento decide hablar.
– Ignacio, abre soy yo Elizabeth, quiero
hablar contigo por favor.
Al otro lado una voz le hace dar un brinco,
le dicen que no hay nadie viviendo en ese lugar desde hace una semana, que
sacaron todo una tarde y se marcharon. A
Elizabeth se le hace un nudo en la garganta, solamente agradece y se marcha del
lugar, piensa en buscarle en su trabajo, pero no sabe realmente donde trabaja,
sabe el edificio, pero no que oficina o nivel, sabe que es una locura intentar
ir allá, sabe que lo ha perdido una vez más.
Ignacio está parado al lado del altar, ve a
todos los invitados en la iglesia hermosamente decorada, todos ansiosos y
sonrientes, aguardando el momento del ingreso, y allí esta, linda en su vestido
de novia, cargando un ramo de flores rosadas muy bonitas, el velo no permite
verle bien el rostro, pero sabe que debajo de este esta la bella niña con quien
se casara, Alexa, camina mientras le toman fotos de todos lados hacia el altar.
La recibe mientras abraza a su padre,
inicia así, la boda mientras escucha al padre recitar todo su discurso, voltea
a ver eventualmente a su novia, próximamente su esposa, quien sonríe bajo el
velo, dicen sus votos, es el momento de levantar su velo y ver finalmente el
rostro descubierto, al hacerlo se lleva una gran sorpresa, Elizabeth es quien está
debajo del velo, Ignacio sumamente sorprendido voltea a ver hacia todos lados,
debe ser una broma, no hay nadie en la iglesia, solamente están Ella y El, le
sonríe, triunfal, Ignacio solamente alcanza a soltar las manos de la novia, y
al girarse para buscar al párroco, encuentra el pulpito vacio, no se explica
que ocurre, al regresar la mirada ya no hay nadie allí, está solo, como siempre
estará.
Ignacio abre sus ojos llenos de lágrimas, sabe
que ha perdido nuevamente, sabe que esta solo una vez más, que estuvo de nueva
cuenta tan cerca y tan lejos.