Extrañarte carece de todo sentido y cordura, como pretender detener la lluvia con un trozo de papel, le haces tanta falta a mis dias, que con un hola llenabas de resplendor mi corazon.
Echarte de menos es tan insensato, como prentender vivir mil años, y sin embargo te hecho tanto de menos, como si ya hubiesen pasado varias centurias desde que no estas.
La vida pinta liviana y pasajera, mientras las noches eternas vienen llenas de recuerdos que no permiten esperar con ansias a un nuevo amanecer.
Y la luna, solitaria y serena, se niega a hablar de ti, fria y distante solo observa, expectante de lo que acontecera, impacible, implacable, inmutable y siempre orgullosa de su independencia.
Mientras la observo anhelante de su respuesta, que me niega con mas fuerzas, mientras mas le ruego, a sabiendas que te observa y con envidia calla ante mi.
Y solo aguardo el dia, en el cual te pueda volver a ver, en el cual pueda verte volver y darle fin a esta insensata agonia de echarte tanto de menos.