Prefacio
Oscuridad, silencio, frío y paz, una
profunda paz reina sobre todo el lugar, ellos están satisfechos por el momento,
y la paz es su refugio, otro incauto aparcera pronto y el juego comenzara de
nuevo, otro curioso imprudente volverá buscando lo que no se le perdió, para
perder lo único que debió cuidar.
Únicamente quedan los restos de lo que
alguna vez fuera una instalación de última tecnología, escritorios rotos,
sillas tiradas por los rincones, residuos de excrementos y huesos, huesos de
incontables generaciones, todos cuentan la misma historia, pero al mismo tiempo
guardan silencio.
Ellos jamás duermen, ellos jamás bajan la
guardia, ellos aguardan el momento oportuno para cobrar venganza sobre quienes
los trajeron de vuelta, el momento se acerca de nuevo, el momento es oportuno,
saben que la búsqueda sobre ellos ha dado inicio y su fruto esta cerca.
Sus ojos brillan en la oscuridad,
excitados, aguardando el momento de partir, la paz y el silencio, la oscuridad
es total, es el momento, la paz y el silencio, ellos se han ido, un susurro –
“Vladimir”.
Capitulo 1
6:00am
Un ave pequeña canta alegre en el árbol
contiguo al alambrado eléctrico, quizá encantada de que la luz pública se halla
apagado, quizá alegre de que otro día mas amanece, mientras la ventana de la
vieja casa que da directo al árbol exhala terror al día que está por comenzar.
– Una
pequeña gota cae del techo al suelo de la habitación, y susurros, risas gélidas
y susurros “no, no otra vez, no tan rápido” y ese ruido tan peculiar que surge
del desgarramiento –.
Una ardilla apresurada por el amanecer sale
de su hueco en la parte media del árbol asustando al avecilla quien vuela cerca
de la ventana para ser testigo de lo que allí se esconde, de lo que allí yace
de forma cruda e inexorable. El sol
despunta en el alba, lanzando sus primeros rayos sobre los nevados techos de
la calle 32, todos duermen tranquilos en una mañana de domingo cualquiera, una flor
espera impaciente que el sol llegue hasta ella para poder iniciar su vida
nuevamente cuando a pocos metros de donde ella espera, la vida escapa finalmente
dando final al prolongado sufrimiento.
– Susurros “no, no, no, no …tenemos que
terminar ...no, no, no” silencio… “es muy tarde, el viene, está aquí” –
La ardilla continúa en el árbol donde
alcanzo a llegar al salir de su hogar, hipnotizada ante el horror, la lujuria y
esos ojos brillantes, tan oscuramente brillantes.
– El terror y la ira, un trozo de intestino
vuela por la habitación hacia la puerta “NOOO” …silencio, solamente reina el
silencio… el ruido del órgano desgarrado resbalando por la pared y la sangre
que gotea del techo, rompen la monotonía… “debemos irnos” susurra el cuarto, el
que más odio guarda, el que más cruelmente desgarro las costillas de Vladimir –.
Un viejo vehículo ruge a la distancia,
mientras jack el perro de los Hidrick ladra y lloriquea con terror, siente el
peligro, sabe que en cualquier momento todo puede acabar para todos.
– Ellos
están alerta, expectantes –.
El sol finalmente llega a la ventana
revelando a la ardilla algo que no sabe comprender, pero que su instinto indica
que debe correr y sin embargo no consigue mover un solo bigote.
7:15am
Pavlov despierta tranquilo sintiendo la
molestia de la claridad que ha inundado a su ventana, iluminando cada rincón de
su habitación, esta famélico, la noche anterior le fue vetada la cena, pues los
resultados de sus estudios no han sido lo que sus padres esperaban de él,
especialmente al sostener sus estudios universitarios con bastante
dificultad.
Así que sin mayores miramientos se dirige a
la cocina con la esperanza de que el castigo no se prolongue, pero con el temor
de que no pueda probar nada hasta el almuerzo, por lo que decide ir sin hacer
mayor ruido a preparar algo antes que sus padres se levanten y todo empiece
nuevamente.
– “No puedo creer que desperdicies de una
manera tan absurda todo el sacrificio que tu padre y yo estamos haciendo” – es lo primero que acude a su memoria al ver el
interior del refrigerador, mientras elige algunas cosas para preparar un sándwich.
– “sabes lo que yo hubiera dado por que mis
padres me pagaran estudios universitarios? Lo que hemos sufrido con tu madre
para que vayas por allí juntándote con idiotas que no quieren más que destruir
sus vidas” – un escalofrío recorre la
espalda de Pavlov, su madre, Ivanna está de pie frente a él observando lo que
hace.
– quieres que te prepare algo? –
sorprendido por la pregunta piensa “como llego aquí sin que la viera”.
– no, tranquila madre, ya tengo algo
preparado, quieres que te ayude con algo? …no, come tranquilo… necesitaras
energías, tu padre te dirá como irán las cosas de ahora en adelante después del
desayuno –. No sabe que le espera, sin duda, algo que
no le agradara, pero que deberá realizar.
10:35am
Pavlov sale finalmente al frente de la casa
para continuar su castigo, lleva guantes por el frío aunque dentro esta sudando
por la intensa actividad que ha representado tener que levantar la nieve
acumulada del patio trasero y que ahora removerá del frente de su hogar; es
extraño ve la vieja casa de enfrente, un hermoso hogar de 2 plantas,
conservador; la ventana que da a la calle, directamente al árbol de los vecinos
de la izquierda está sin cortinas.
– Que raro, el tío Vladimir debería estar
aun durmiendo, quizá no vino hoy por los análisis que está realizando – piensa
para sí, pero Pavlov siente que algo extraño ocurre, no sabe qué, pero hay algo
que no encaja en todo aquello, algo en su interior le grita que debe ir a ver a
su tío cruzando la calle, algo le llama, algo le dice “ven”.
– El reloj avanza jovencito, el sol sigue
su marcha, no veo productividad en la tarea, aun queda mucho por hacer! – es Nikolai el padre de Pavlov que con sus
palabras saca de su trance al muchacho, nervioso retoma su tarea.
– Padre, no te parece extraño que tío Vlad
tenga su ventana sin cubrir? No debería estar durmiendo?
Nikolai observa un momento la casa – tu
sabes cómo es tu tío, a veces esta, a veces no, toda su vida la dedico a ese
ridículo estudio que emprendió en el laboratorio, desde que encontró esos
archivos, nada fue igual, creo que se volvió loco, pero eso no es de nuestro
interés, así que apresúrate con esto, que en mis manos esta que no tengas más
tiempo libre para desperdiciar.
Pavlov sin mediar palabra continua con la
pala removiendo nieve mientras recuerda aquel octubre hace 3 años cuando su tío
llego de visita a su casa, demasiado inquieto, demasiado excitado.
– “Que pasa tío? Nada hijo, nada… bueno si,
algo, muy bueno, quizá muy importante, he encontrado unos archivos que
describen un experimento de hace mucho tiempo, los archivos están bastante
deteriorados y mal ordenados, por lo que no tengo claro el lapso de las fechas,
pero todo indica haber iniciado alrededor de la segunda guerra mundial, y haber
continuado varias veces más décadas después”.
Ladridos y lloriqueos de miedo le sacan de
sus recuerdos, es jack quien por alguna extraña razón esta aterrorizado por
algo. – perro maldito piensa a si – mientras recuerda como le atormento durante
años cuando tenía que pasar frente a la casa de los Hidrick para ir a la
escuela, pero al ver al perro no sabe si lo que observa es una alucinación o
realmente lo está viendo, el perro ladra con miedo hacia la casa de su tío.
El timbre del teléfono dentro de su hogar le
hace dar un sobresalto, por alguna razón presiente que son malas noticias,
decide ir adentro y al hacerlo no deja de ver al perro y a la casa que se
cierne en un silencio fantasmal, algo allí le atrae con desesperación.
– Si, claro que lo haremos, no, no le hemos
visto desde hace varios días, si, ya le dije, el jueves vimos normalmente como
partió hacia allá por la noche, si, si, si, no se preocupe –. es Nikolai al
teléfono, bastante perturbado cuelga.
– Hijo, vamos a ver si por alguna razón está
tu tío en casa, han llamado de su trabajo preguntando por él, al parecer debía
haber venido a traer algo y regresar, pero no se ha reportado desde el ayer en
la tarde y debió regresar si no entendí mal al anochecer.
Ambos emprenden paso hacia el otro lado de
la calle, Nikolai frena en seco al pisar la acera del otro lado un frío recorre
todo su cuerpo, frente a la puerta de la casa siente una sensación extraña en
su estomago.
– Dentro la mano izquierda de Vladimir
emite un último movimiento, son sus tendones reaccionando al rigor mortis,
mientras el ojo izquierdo observa desde una esquina como sobresalen las
costillas del tórax exponiendo lo que queda de sus órganos y los trozos de
corazón que impregnan las paredes.
Toc toc toc, rinnng,
rinnngg… – Vladimir,
somos Nikolai y Pavlov, estas allí? Por favor responde, es importante – toc toc
toc y nuevamente el silencio por respuesta.
– Vamos hijo, no tardan en llamar
nuevamente, será mejor que ellos decidan que harán, es muy extraño, no quiero
tener problemas con ellos, tienen que ver con el gobierno y esto se puede
complicar, ya tenemos suficiente que lidiar con nuestras vidas, como para
cargar con los problemas de tu tío loco.
11:30am
La calle 32 de los suburbios de más lejanos
de Kharkiv esta atestada de unidades policiales con luces y sirenas, todo es un
caos desde que llegaron.
– Buen día, señores Irchegnka, somos el
oficial Timchenko y el sargento Maltseva, estamos aquí para resolver el tema de
Vladimir Irchegnka, tenemos entendido que los encargados del laboratorio AVRYNOVSK
hablaron con un familiar cercano del científico Irchegnka, podemos hablar con
él?.
– soy
Yo oficiales – responde Nikolai y explica todo lo acontecido desde la última
vez que le vieron, la llamada, como acudieron a su hogar con su hijo tratando
de no omitir ningún detalle, pero con muchas dudas al respecto de tanto
alboroto.
– Podría acompañarnos señor?, Claro
oficiales.
Pavlov quien hasta el momento solamente ha
sido un observador de todos los acontecimientos, menciona algo perturbador y
captura la atención de todos.
– Siento que allí hay algo extraño y no
deberían entrar.
Los oficiales y el padre del muchacho lo
observan desde la puerta de forma inquisitiva.
– Que quieres decirnos muchacho? – pregunta el
oficial Maltseva quien es el sargento a cargo.
– Acaso sabes algo que no sepa tu padre y
quieres compartirlo con nosotros – en un tono amenazador que indica que el
joven esta hasta el cuello.
– Nada oficial, solamente que desde la
mañana que salí a recoger la nieve del frente de la casa sentí una extraña
sensación, por raro que suene, sentí como que me observaran desde la casa de mi
tío, como si la casa me pidiera que fuera allí – explica con la garganta seca.
– Será mejor que nos acompañes chico – indica
el segundo oficial con una mirada glacial que indica que es su primer
sospechoso y no le despegara la vista de encima.
Más de una docena de oficiales rodean la
vieja y conservadora casa de dos niveles, de un blanco deteriorado y hermosos acabados
que le dan un tinte de tener más años de los que tiene, todos observan por las
ventanas, prueban las cerraduras de las puertas esperando encontrar alguna
señal de forcejeo, algún cerrojo abierto, algo que les indique que ha sucedido
allí, cuatro individuos intercambiando palabras aparecen cruzando la calle y
son recibidos por el oficial a cargo de la investigación perimetral.
– Oficial que ha logrado obtener – pregunta
el sargento Maltseva.
– Nada hasta el momento sargento,
únicamente el perro de los vecinos que no ha dejado de ladrar y lloriquear, por
todo lo demás, parece que aquí no hay nadie.
El sargento observa hacia la ventana en la
segunda planta.
– Chico esta es la ventana que nos
mencionaste cruzando la calle? Si sargento esa es, a mi tío le gusta dormir en
esa habitación pues le agrada mucho ver la luz del sol entrar por ella.
– Oficiales, estos 2 caballeros nos
acompañaran para realizar la investigación, son familiares directos del
científico Irchegnka y son las últimas personas que le vieron, por favor
podríamos entrar ya, aquí está haciendo demasiado frío.
Acto seguido los oficiales proceden a abrir
las puertas de la casa, no sin que Nikolai y Pavlov se observen con la misma
pregunta en los ojos… tendrán permiso para entrar en la casa solo así? El
oficial Timchenko se percata de ello y aclara sus dudas.
– Señores, tenemos la orden del juez que
nos ampara en esta investigación, si quieren verla…
Pero Nikolai no le permite terminar la
frase, inmediatamente le indica con las manos que no será necesario. Dentro de la casa todo está en orden,
pareciera que allí no ha entrado nadie desde hace meses, hay polvo por doquier,
cada cosa esta en su lugar y todo cuanto mueven los oficiales que han iniciado
la investigación deja una marca de donde había estado.
– Sargento Maltseva, debe venir arriba
inmediatamente –. Grita uno de los primeros oficiales que
subieron a la segunda planta, al llegar al pasillo se encuentran con algo que
sus ojos simplemente no logran dar crédito, hay sangre por el pasillo, como si
algo se arrastrase allí, hay marcas hechas con sangre en las paredes, parecen
manos jugueteando con las paredes, como los niños al jugar con pintura; al
acercarse más encuentran un trozo de intestino justo en la pared que da a la
puerta de la habitación, les causa repugnancia.
– Sargento por favor –. Es lo único que le dice el oficial en tono
glacial, indicándole con la cabeza que vea al interior de la habitación.
Al entrar en ella, el horror, la repulsión,
el asco; el oficial Timchenko sale corriendo de regreso, necesita aire fresco,
Nikolai esta petrificado, pero Pavlov está en estado de shock, su mente no
consigue procesar todo lo que están viendo sus ojos, está a punto de devolver
lo que tiene en su estomago cuando el sargento los saca de allí.
– Por favor oficial, acompañe a los
caballeros afuera de la casa, esto es algo que esta fuera de lo que ellos deben
presenciar.
Al regresar a la habitación el sargento
toma su teléfono celular.
– Señor Chemkovf estamos en la residencia del científico Irchegnka, no señor, esto es algo que no esperábamos encontrar, debe venir inmediatamente, si señor, por favor, traiga a todo el equipo especial, el científico esta... muerto, aun no puedo dar crédito a lo que mis ojos están viendo, apresurese por favor, debe ver todo esto usted mismo, no se preocupe, no se moverá ninguna evidencia del lugar.
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