Estúpidamente volví a correr detrás de una estrella que estaba por demás, completamente fuera del alcance de mis manos que tanto anhelan su brillo retener.
Y de nueva cuenta vuelvo a caer desde muy alto, golpeando fuertemente contra el suelo duro y frío de la realidad que grita y ríe frente a mi cara burlándose de mi incensates y descaro.
Mientras siento el hielo de las lágrimas de cristal que corren por mis mejillas, helando mi alma y corazón, en su trayecto al olvido mientras veo como te alejas cada vez mas.
Y con mis brazos sujeto la soledad fuerte contra mi pecho, sintiendo una inmensa tristeza de ver mis sueños rotos en miles de trozos dificiles de reconocer y volver a unir.
Incoherentemente sigo pensando en ella, en la estrella que nunca alcanzare, la que por tantas noches observe en el firmamento, deseando su brillo poder retener para mi.
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